Gatito de Chesire..., empezó a decir un poco tímida, ya que no sabía si le gustaría que le llamasen así. Pero él sólo se sonrió más.
Bueno, le ha gustado -pensó Alicia y siguió diciendo- : ¿Podrías decirme, por favor, cuál es el camino desde aquí?
Depende mucho de adónde quieras ir, dijo el gato.
No importa mucho adónde..., dijo Alicia.
Entonces, tampoco importa qué camino sigas, dijo el gato.
...Siempre que vaya a algún sitio, añadió Alicia explicándose.
¡Ah, seguro que así es -dijo el gato-, si andas lo suficiente!
Alicia se dió cuenta de que eso era innegable, así que probó con otra pregunta:
¿Qué clase de gente vive por aquí?
En esa dirección- dijo el gato, moviendo la pata derecha- vive un sombrerero. Y en aquella -dijo moviendo la otra pata- vive una liebre de marzo. Visita al que tu quieras: ambos están locos.
Pero yo no quiero estar entre locos, observó Alicia.
¡Oh, eso no puedes evitarlo! -dijo el gato-.
Aquí estamos todos locos.
yo estoy loco. Tú estás loca.
¿Cómo sabes que estoy loca?, preguntó Alicia.
Debes estarlo -dijo el gato- o nunca habrías venido aquí.


Alicia en el país de las maravillas.
Lewis Carroll

Pinocho

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Buscando el personaje


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- ¡Pinocho! ¡Pinocho! ¡Me das verdadera lástima!
- ¿Por qué te doy lástima?
- Porque eres un muñeco, y, lo que es peor aún, 
porque tienes cabeza de madera.
Al oír esta palabras saltó del suelo Pinocho muy enfurecido, y cogiendo un mazo de madera que había sobre el banco, se lo tiró al grillo-parlante.
Quizás no creía que iba a darle; pero, por desgracia, le dio en la cabeza, y el pobre grillo apenas si pudo decir cri, cri quedó aplastado en la pared.
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- ¡Buen caracol!- Gritó pinocho desde la calle-
Hace dos horas que estoy esperando, 
y dos horas con esta noche tan mala parecen dos años. 
¡Date prisa, por caridad!
- ¡Hijo mío! - le respondió desde la ventana 
aquel animal tan tranquilo y flemático- 
yo soy un caracol, y los caracoles no tenemos nunca prisa.
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-Dime, ¿Quieres venirte a este afortunado país?
-¡Ya lo creo que quiero ir!
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